Oda a la marioneta gris
Mutez muerta por el susurro
de mi mano candente de inspiración.
Zumbido uniforme y claro de fondo
llena el vacío por el éter cedido.
Conocimiento encerrado en roble
bloquea las Termópilas de la libertad.
Busto ciego mirando a Cerbero
con ojos de magma, ciegos, ennegrecidos.
Banquetes no servidos te pueblan
templo sabio y escondido.
Cinco mentes aulladoras silencia tu aura
de respeto y amor a la naciente paz.
Hades con dos nobles puertas de salida
conmueves mi alma con paciencia anodina.
Tártaro apagado a mi izquierda vespertina
tus tres cuencas vítreas vacías me miran.
Remanso extraño de mi clama perdida
te hube entre estas paredes a encontrar.
Cárceles de orden la anarquía han sometido
al cruel régimen del curioso triste.
Oscurece y pronto a vuestro encuentro he de ir
atravesando la jungla mortal sulfúrea.
Puertas al olimpo de millones de titanes locos
vuestra hoja no deseo entornar.
Camino duro y mojado de sangre antigua
habré valeroso y triste de seguir.
No hay bravura en el alma rota que perdí
y este vacío me absorbe a su horrible realidad.
Calor pulsante ya os siento cerca de mí
pues media danza de la bailarina pronta está.
Los hilos tiran de mi sal esquiva
pero no hay titiritero hoy malvado.
Hilos de amistad carmesí me dicen
no has pesaroso de dolor morir aquí.
Llegaré a contemplar vuestras cumbrosas sonrisas,
¡no me dejéis caer sin fin!
Al